Matemáticas eurovisivas
Escrito por Redacción Matematicalia   
jueves, 26 de mayo de 2005
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MATEMATICAS EUROVISIVAS. ¿Hay una forma objetiva de analizar las relaciones entre un grupo de países? Ese análisis, ¿debe estar basado en consideraciones económicas, en consideraciones políticas, en la opinión popular o en los destinos vacacionales más solicitados por el público?

Un grupo de científicos de Oxford han decidido basarlo en el gusto musical y se han dedicado a estudiar el Festival de Eurovisión, cuya 50 edición tuvo lugar el pasado 21 de mayo.

El festival europeo de la canción es un perfecto ejemplo de lo que los matemáticos denominan sistema complejo. Un sistema complejo consiste en un grupo de objetos (países, en este caso) que interactúan entre ellos (otorgándose puntos mutuamente por sus canciones), y esta interacción puede ser registrada a través del tiempo. Un análisis estadístico del sistema puede arrojar alguna luz sobre la naturaleza de la interacción. Por ejemplo, puede mostrar si determinados países forman camarillas que siempre votan de una forma similar, o si las votaciones que concede un país suelen sintonizar con las de todo el grupo.

La necesidad de analizar sistemas complejos surge casi por doquier: un psicólogo puede estar interesado en las relaciones dentro de un grupo de individuos, un neurólogo en la forma en que interactúan las neuronas cerebrales, y un economista en el funcionamiento de las grandes redes comerciales. De ahí que las herramientas para dicho análisis tengan siempre demanda. De hecho, el objetivo de los cuatro científicos autores del estudio (D. Fenn, O. Suleman, J. Efstathiou y N.F. Johnson) ha sido ilustrar sus métodos, más que extraer conclusiones culturales y políticas partiendo del (buen o mal) gusto musical europeo.

Según el análisis, a pesar de la tendencia británica de sentirse distante de Europa, el Reino Unido se halla notablemente sintonizado con otros países europeos, mientras que otros países considerados centrales, entre ellos Francia, y España están fuera de onda. El análisis establece además la existencia de camarillas no oficiales, que sin embargo no son siempre las esperadas, ni responden solamente a criterios de proximidad geográfica. Dado que la complejidad de este sistema nace de un proceso de autovaloración en ausencia de controladores centrales, cabe suponer que dicha complejidad sea representativa de muchas situaciones reales en las que un grupo de agentes establecen sus propias interrelaciones y en última instancia deciden su propio destino. Posibles ejemplos incluyen grupos de individuos, sociedades, grupos políticos e, incluso, gobiernos.

El artículo está disponible en el Physics ArXiv desde el pasado 10 de mayo.