Editorial
Escrito por Redacción Matematicalia   
viernes, 26 de junio de 2009
Matemáticas por la igualdad

Recibido: lunes, 13 julio 2009




Matemáticas por la igualdad


En septiembre-octubre de 2005, la Comisión Mujeres y Matemáticas de la Real Sociedad Matemática Española organizó en Santiago de Compostela el I Encuentro de Mujeres y Matemáticas. Tratábamos de oír las diferentes voces de algunas mujeres matemáticas, sus principales inquietudes en el ámbito profesional, sus problemas en la promoción... Las estadísticas que la propia Comisión había obtenido meses atrás habían puesto de manifiesto que en ese momento, en lo relativo al acceso a la licenciatura, no había distinción de sexo: mujeres y hombres ingresaban a las facultades de Matemáticas españolas por igual, y por igual finalizaban sus estudios. Unas/os pocas/os optaban por iniciarse en el camino de la investigación, y es ahí, al finalizar la etapa predoctoral, cuando se produce la principal ruptura.

Todos hemos de reconocer que, generalmente, la carrera investigadora es sumamente dura. Muy gratificante, pero en muchas ocasiones supone renunciar a ciertos aspectos de la vida afectiva y familiar, decisiones que implican la complicidad de las personas más cercanas. Por razones fundamentalmente culturales, somos las mujeres las que tenemos más difícil disfrutar de un ambiente que facilite este camino. Estamos “acostumbradas” a ceder, y muchas veces a renunciar, a nuestras ambiciones profesionales o a nuestra vida afectiva. Esto ha comenzado a cambiar, pero llevará tiempo y concienciación modificarlo. Hoy son pocas/os las/os estudiantes que se aventuran por el camino de la investigación. Para tener éxito es necesario, además del talento y la curiosidad, el tesón del esfuerzo diario. Con los parámetros en los que hoy se mueve nuestra sociedad, no es fácil animar a nuestros estudiantes para que inicien este camino. En el caso de las mujeres, tenemos que hacer un doble esfuerzo: tratar de convencerlas de lo gratificante que puede ser la carrera investigadora y cambiar mentalidades que les permitan comprometerse, una vez defiendan su tesis doctoral, a continuar avanzando por esta vía.

¿Qué podemos hacer para acelerar este cambio? No está claro. Las políticas de discriminación positiva, sin ser ciertamente la solución al problema, han ayudado, pero, ¿mantienen las diferencias? Hemos de tener en cuenta que hombres y mujeres no salimos en este camino desde el mismo punto de partida, ni en el ámbito académico ni en el social. Cambiar las leyes es más sencillo que cambiar las mentalidades, y quizás ahora tenemos que hacer un esfuerzo en esto último. Las mujeres tenemos mucho que decir y hacer; no sólo debemos avanzar en cambiar la forma de pensar de muchos, además debemos convertir las responsabilidades que hasta ahora se nos han asignado por “real decreto” en asuntos compartidos o que lleven otros.

En el Encuentro celebrado en Santiago analizamos estos temas, que siguen hoy plenamente vigentes, así como las posibles soluciones que se han buscado en determinados países y los problemas que todavía subsisten en otros. Debemos valorar positivamente los avances que hemos logrado en unos pocos años, sin olvidar que podemos conseguir la completa igualdad (un término “muy matemático”). Este número de Matematicalia contiene algunas de las ponencias que en su día presentaron las/os conferenciantes invitadas/os. Ellas/os, junto con todas/os las/os participantes. hicieron que este encuentro fuese un lugar de reflexión sobre el papel de la mujer en el mundo de las Matemáticas.


Edith Padrón
Editora, Comunicación e Internacional
Presidenta de la Comisión Mujeres y Matemáticas de la Real Sociedad Matemática Española